Custodia compartida con Fortnite – Hobby Consolas

Hace unos días me desayuné con la noticia de un hombre había perdido la custodia de su hijo por culpa de Fornite. Sorpresa mayúscula. A los videojuegos se les ha acusado de muchas cosas, pero nunca, que yo recuerde, de ser la causa de que un padre pierda la custodia de sus hijos… Siempre tiene que haber una primera vez.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.

Ante la sorpresa que me llevé al leer el titular en Twitter, decidí investigar un poco, tampoco mucho, no os vayáis a creer, porque me parecía una noticia tan increíble que tenía que ser falsa. O, como poco, insincera. Y, efectivamente, las cosas no eran como parecían… 

Sí es verdad que un padre había perdido la custodia compartida de su hijo. Sí es verdad que Fortnite andaba por medio, pero no es verdad que Fortnite tuviera la culpa de nada. La culpa fue de esa necesidad imperiosa que tienen algunos cónyuges separados de ser más guay que sus ex. O, lo que sería más triste, de esa necesidad que tienen algunos de tener a sus hijos entretenidos para que no les den el coñazo. No sé en cuál de las dos categorías encaja esta historia.

Os cuento y juzgad vosotros mismos. La pareja se separa y acuerdan custodia compartida. En casa de la madre, el chaval, de 13 años y con un diagnóstico de adicción, no puede jugar entre semana, solo los fines de semana. Cuando está en casa del padre, se pasa el día jugando. Es más, el padre le permite abrirse cuentas en Instagram y YouTube y le compra todo lo necesario para jugar a lo grande. El resultado son 9 suspensos, dejar de salir con amigos y abandonar las actividades extraescolares. Aquí podéis leer más detalles de la sentencia.

Visto así, me parece lo más razonable del mundo que el juez haya decidido que el menor está mejor con su madre. Porque su padre descuidaba su educación, sus relaciones sociales y no ponía reglas y límites que son fundamentales para el correcto crecimiento de un niño. No me parece nada razonable que se trate de culpabilizar al videojuego de una situación que tiene mucho más que ver con la desidia de su progenitor. No es culpa de Fortnite, es culpa de no poner límites. Porque al chaval le ha dado por Fortnite, pero podía haber sido por adicción a la tele, a YouTube, a las redes sociales, a las apuestas…  

Nintendo Switch es mucho más que juegos para toda la familia; aquí te mostramos los mejores juegos para adultos que encontrarás en el catálogo de la consola híbrida.

Por suerte, la mayor parte de las noticias que he leído en los medios de comunicación han contado las cosas así, tal cual, sin acusar al videojuego de romper familias. Otros medios se han mojado más, y ha habido algunos que no han perdido la ocasión de enredar un poco con lo peligrosos que son los videojuegos, aunque también me he encontrado con otros que incluso recuerdan que los videojuegos son utilizados por algunos profesores para ayudar a sus alumnos a estudiar y repasaban sus bondades.

Y esto me ha aliviado más de lo que esperaba. No era consciente de cuánto. Yo viví en primera persona la sicosis por el asesino del rol, la flipante historia del asesino de la katana. Durante una temporada evitamos escribir en la revista “juego de rol” y tuve que contestar a algún periodista que llamaba a la redacción preguntando por las drogas que se vendían junto a Metal Gear Solid… 

Hasta la prensa internacional se hizo eco del caso del Asesino de la katana

Tras estas experiencias (y otras muchas menos mediáticas), ver que, por fin, la gran mayoría de los medios no ha aprovechado para hacer sangre me ha supuesto un enorme alivio y demuestra que los videojuegos ya no son ese gran desconocido que da miedo, y que su peso en la economía logra que ya no se tomen a la ligera las historias en las que están involucrados. 

¿Qué algunos lo han hecho? Sí, pero los menos. No es fácil dejar pasar una oportunidad de agarrarse al sensacionalismo. Sigue habiendo medios (o programas concretos, más bien), que todavía se piensan que los videojuegos son el demonio… Bueno, ya despertarán. 

Casi me han llamado más la atención las reacciones que he visto en RRSS. Ahí sí que he leído más eso de “por culpa de Fortnite” y algún “ya era hora”, como si la sentencia hubiese sido un golpe al videojuego y no la irresponsabilidad de un padre. Por supuesto, juicios de valor hechos sin leerse la noticia y creando historias de cosecha propia en torno al titular. No han faltado los que le querían quitar hierro al asunto y los que han aprovechado el tema para sacar la guerra machista: “esto a la madre no se lo hacen” y lindezas similares. En fin.

Respuestas machistas o banalizar el asunto tampoco es la mejor manera de reaccionar

Es muy triste que nos estemos dejando llevar por la tendencia de creer todo lo que leemos en redes sociales, de quedarnos solo con titulares o asumir verdades a medias como dogmas de fe. Y ocurre con todo y constantemente. No cuesta nada clicar en la noticia y ver de qué se trata realmente para podernos formar una opinión fundada… 

También es habitual quedarse solo con la parte que encaja en nuestros prejuicios y desdeñar el resto de la información: el videojuego separa a padres de hijos, se discrimina a los hombres en temas de custodia, los medios de comunicación generalistas solo saben atacar a los videojuegos, los videojuegos son adictivos y peligrosos… De todo he leído al hilo de una sentencia, que, como muchas, solo busca proteger al menor.

Repasamos algunos de los juegos que se pasaron de realistas, tal vez de manera innecesaria y que ahora son recordados por algunas de esas pequeñas meteduras de pata.

Los amantes del videojuego no nos deberíamos sentir atacados con la noticia y, menos aún, con la sentencia. Lo que es ofensivo es el enfoque de algunos medios. Porque no, el padre no ha perdido la custodia “por culpa de Fornite”, la ha perdido por culpa de su dejadez. Y es un ejemplo más de que todo en esta vida tiene dos caras y cualquier cosa, por buena que pueda parecer, puede usarse mal. 

Mi hijo aprendió a leer gracias a los videojuegos y es verdad que ahora le dejo jugar mucho, pero saca notas excelentes (salvo en Filosofía, que solo aprueba, qué le vamos a hacer). Cuando, siendo más pequeño, tenía un rendimiento regular, los videojuegos estaban limitados y controlados. Jugar era un premio y él solito ha aprendido a dosificarse y a no descuidar sus obligaciones. Le tengo que apretar para que lea más, estoy en ello…

Además de indignarnos con los medios que tergiversan una información, o quieren hacer ejemplo de una anécdota, también debemos reconocer lo que está mal en esta historia. Los videojuegos mal usados pueden ser malos, son peligrosos. Como todo. Pero la información mal usada es más peligrosa aún. Y, atentos al giro final de este drama: se ha hecho viral a raíz del recurso del padre ante el Supremo, porque la sentencia es de hace año. ¿Qué ha cambiado para que ahora sea noticia?

Recuerda usar nuestro Codigo de Creador: MOKOKIL1

Please follow and like us:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *