
Como contrapunto a estas tres sagas estaría From Software, su jefe Hidetaka Miyazaki y su género souls. Dark Souls, el primer éxito, fue lanzado al mercado en 2011. Desde entonces, dentro de la saga principal, han sacado tres juegos más y otros dos souls-like, culminando con el increíble Elden Ring, un Dark Souls de mundo abierto que muy bien se tiene que dar el resto del año para que no sea el mejor videojuego que veamos en 2022.
El propio Miyazaki lo ha dicho en varias ocasiones: Elden Ring es la evolución de Dark Souls aportando elementos de juegos de otros compañías (la influencia de Zelda: Breath of Wild en la forma de abordar un mundo abierto sin marcadores es evidente) pero sobre todo de sus productos Bloodborne y Sekiro: Shadows Die Twice, como la velocidad y posibilidades de los combates o la verticalidad de los escenarios.
De hecho, el propio GTA siguió una trayectoria similar a los Souls. Tras crear con el GTA III el primer gran mundo abierto tridimensional en 2001, hubo juegos de la saga en 2002, 2004, 2008 y finalmente en 2013 llega el GTA V para luego la llanura. La falta de evolución, estancamiento y repetición de fórmulas tiene el potencial de convertir estos juegos en la sitcom que veías a las dos de la tarde en Antena 3. Y todos sabemos que Los Simpsons llevan ya unos cuantos años siendo bastante malos.
También es cierto que estas experiencias, especialmente GTA V, han crecido una barbaridad en su vertiente online. Más contenido, pero en realidad poca novedad jugable. Asi, quizás ha llegado el momento de dejar de jugar a estos juegos para obligar a que las compañías nos ofrezcan juegos verdaderamente nuevos. O quizás aún no, viendo lo divertidos que resultan y que sus comunidades no dejan de crecer.
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