La edad es sólo un número para Ushi Ando. A sus 100 años, esta animosa abuela de Fukushima demuestra que la afición a los videojuegos puede durar generaciones. Según Yahoo Japón, Ando atribuye su notable longevidad y agudeza mental en gran medida a sus sesiones diarias de juego. Su historia comenzó hace más de 30 años durante una visita a su nieto en Tokio, donde cogió un mando por primera vez y nunca miró atrás. Desde entonces, ha agotado dos consolas Super Nintendo y ahora juega felizmente con la tercera.
¿Sus favoritos? El Bomberman clásico y el Tetris. Ando tampoco juega sola. Su competidor más feroz es su bisnieto de cuatro años, que a menudo oye burlas juguetonas como “La abuela es mejor que tú” y “¡Todavía no puedes ganarme!”.
“Jugar me mantiene alerta porque uso los dedos. No quiero quedarme tumbada y dormir todo el día”, dice Ando. Es la prueba viviente de que los videojuegos pueden ser tanto un ejercicio mental como un entretenimiento, a cualquier edad. ¿La abuela más guay del mundo? Posiblemente.
