La Vuelta a España continuó el miércoles sin grandes incidentes: no hubo muchas protestas, probablemente porque se trataba de una etapa montañosa en una zona menos poblada, en el Morredero, en León, una tierra asolada por un incendio el pasado agosto. El italiano Giulio Pellizzari ganó la etapa, sin apenas cambios en la Clasificación General (Jonas Vingegaard sigue líder con 50 segundos de ventaja sobre Joao Almeida).
La etapa del jueves, sin embargo, será muy diferente. Será una contrarreloj urbana, en los alrededores de Valladolid, y se espera que grandes multitudes protesten contra la participación del Israel-Premier Tech. Con Jonas Vingegaard aventajando en 50 segundos a Joao Almeida, muchos expertos creen que es ahora o nunca para el portugués.
Sin embargo, la contrarreloj será mucho más corta de lo previsto inicialmente: de 27,2 km, a 12,2 km. “Con el objetivo de dotar de una mayor protección a la etapa, la organización de La Vuelta, en coordinación con el Ayuntamiento de Valladolid y previa consulta con el Colegio de Comisarios, ha decidido que la contrarreloj de mañana se celebre sobre un recorrido de 12,2 km, manteniendo la salida y la llegada previstas inicialmente“, señala la organización en un comunicado.
El primer corredor tomará la salida a las 14:35, y el último, Vingegaard, lo hará a las 17:17.
Los corredores decidirán si quieren continuar con la carrera
Mientras tanto, serán los ciclistas quienes decidan si siguen hasta Madrid, el domingo. Los 23 equipos votaron el miércoles por la mañana si querían continuar con la carrera o no, dado el peligro que estas protestas tienen para los ciclistas (un corredor, Javier Romo, tuvo que retirarse tras chocar cuando un manifestante intentó saltar a la carretera).
Decidieron continuar con la carrera, pero acordaron que se detendrían si se producían incidentes graves en las etapas restantes. La contrarreloj de Valladolid será un momento crítico, pero como preparación, Madrid ya ha movilizado a más de 1.000 policías para la etapa final del domingo.
