La batalla entre Fortnite, Apple y Google, explicada – MARCA.com

Fortnite Microsoft, Tinder y Spotify se unen a la batalla

Epic Games
Epic Games

La guerra comercial entre Epic Games, Apple y Google está copando casi
tantos titulares como las últimas novedades jugables del título más
popular
y transfronterizo de la industria del videojuego. Fortnite
se ha convertido en el protagonista de una pelea judicial
que ha hecho mucho ruido y ha terminado con la retirada del juego de algunas
tiendas digitales. ¿Pero qué ocurre exactamente en esta contienda?

Fortnite es un juego free-to-play, es decir, no hace falta
comprar el juego para poder jugarlo. Sin embargo, sí incluye una serie de
microtransacciones opcionales por las que el jugador puede pagar para
comprar contenidos virtuales como apariencias (skins)
o gestos para sus personajes en el juego. Para comprar estos contenidos
digitales, el jugador cambia dinero real por paVos, la moneda
virtual del juego. Este modelo de negocio ampliamente utilizado hoy en día en la
industria ha convertido a Fortnite en uno de los títulos más
rentables
de la historia del videojuego.

Precisamente en estos micropagos está el origen de la batalla legal que se vive
entre la compañía desarrolladora de Fortnite, Epic Games, y las
multinacionales Apple y Google. Una disputa centrada en lo económico,
concretamente en los porcentajes de ganancia de cada uno de
ellos.

Cuando un usuario de un dispositivo móvil realiza una compra en una aplicación
alojada en las tiendas digitales de Apple (App Store) o
Google (Play Store), el 30% de lo pagado va directamente a las
arcas del propietario de la tienda. Así funciona en todas las aplicaciones,
suscripciones y microtransacciones de todas las aplicaciones alojadas en ambas
tiendas. Si ponemos como ejemplo el caso de Fortnite, cada euro gastado
se divide entre la desarrolladora del juego y el propietario de la tienda, de
manera que el 70% del dinero va para Epic Games, mientras que
Google o Apple se quedan el 30% restante.

Para conocer el origen de la disputa tenemos que remontarnos a marzo de 2018.
Epic Games anunciaba entonces el desarrollo de las versiones móviles de
Fortnite para Android y iOS. El juego tardó casi dos años en llegar de
manera oficial a Google Play. Fue en abril de 2020, cuando Fortnite ya
llevaba siendo jugable en Android 18 meses. Eso sí, mediante
descargas fuera de la tienda oficial de Google, a través de la web de Epic.

Tras varios meses de tira y afloja, Epic Games había decidido aceptar las
condiciones de Google. Eso sí, aprovechó la publicación de la app en la tienda
para criticar públicamente las trabas impuestas por Google para
la publicación de aplicaciones fuera de la tienda oficial, las reiteradas
advertencias de seguridad a este tipo de descargas y el excesivo porcentaje de
ingresos que se quedaba la compañía.

El segundo capítulo tuvo lugar el día 13 de agosto, día en el que Epic Games
decidió lanzar un órdago a Google y Apple. Puso en marcha una campaña de rebajas
y añadió un nuevo sistema de pago en las versiones móviles del
juego, de manera que la compañía se quedaba 100% de lo
ingresado
excepto si los paVos se compraban a través de la App Store o
Google Play. El sistema ideado por Epic Games en las versiones móviles permitía
al usuario hacer las compras directamente a Epic Games, saltándose la pasarela
de las tiendas oficiales.

Esto encendió las alarmas en Apple, y el gigante norteamericano decidió
retirar la app de Fortnite por incumplir las normas de
su tienda digital. Lo mismo hizo Google. A partir de ese momento, la aplicación
dejó de poderse descargar desde las tiendas, aunque aquellos que la tuvieran
previamente instalada podían seguir utilizándola, con la imposibilidad de
actualizar a las nuevas temporadas.

Tras las decisiones tomadas por Apple y Google, Epic Games acudió a los
tribunales
para demandar a ambas compañías por competencia desleal y
prácticas monopolísticas. Además, quiso hacer partícipe de la batalla legal a
sus usuarios. La desarrolladora lanzó una potente campaña viral con un vídeo
incluido en el propio juego y en el que anima a sus usuarios a unirse al
desafío de la compañía contra el “monopolio”
de Apple.
Un vídeo que parodia un anuncio de 1984 de la propia Apple contra el monopolio
de IBM y que es, a su vez, una parodia de una de las escenas más emblemáticas de
la película 1984, ambientada en el libro homónimo de George Orwell.

Esto desató una ola de indignación por parte de miles de
jugadores que se han quedado sin poder jugar a Fortnite o recibir
actualizaciones. Una campaña decorada por el hashtag
#FreeFortnite que ha llenado las redes sociales durante varias
semanas, y en la que Epic Games se ha aprovechado de su numerosa comunidad de
jugadores para presionar a Apple y Google.

Por su parte, Apple emitió un comunicado conciliador en el que se comprometían a
hacer “todo lo posible” para acordar con Epic Games una solución de las
violaciones
realizadas y volver a tener disponible la aplicación cuanto
antes en su tienda online. No obstante, amenazó con retirar el acceso a
las herramientas de desarrollo, entre las que estaría el motor Unreal Engine.
Unas condiciones impuestas por Apple que Epic Games no parece tener interés en
aceptar.

Más fácil lo tienen los jugadores de Android, quienes pueden seguir
descargando la APK de Fortnite a la vieja usanza,
aceptando los mensajes de seguridad de Google que informan de que la aplicación
podría contener malware.

Lo que parece una disputa entre empresas por un videojuego, se trata de una
auténtica guerra comercial entre multinacionales en un momento delicado para
varias compañías tecnológicas que están siendo investigadas por
monopolio
en Estados Unidos y entre las que están Google y Apple. No
hay que olvidar que detrás de Epic Games se encuentra el gigante
chino Tencent, una de las mayores compañías del mundo de entretenimiento
digital
, y accionista mayoritario de empresas como Riot Games o Supercell.

Otras compañías como Microsoft se han sumado a la contienda declarando en contra
de las prácticas de Apple. Los responsables de Xbox han ido un paso más allá al
afirmar en un comunicado que la decisión podría perjudicar a
Microsoft
y a otros desarrolladores de juegos si Apple bloquea el
acceso a Unreal Engine, algo que, de momento, los tribunales parecen impedir.

El último movimiento ha llegado por parte de empresas tan diferentes como
Tinder y Spotify, marcas que se unen a un
frente cada vez más amplio de compañías que han anunciado acciones
conjuntas contra Apple y Google
y su política de comisiones. Un
lobby de empresas de lo más variopintas con Epic Games como uno de los
principales protagonistas de un culebrón que aún tiene muchos capítulos por
estrenar.

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