Free Fire es uno de los juegos más populares de LATAM… y eso no está mal – Marca México

En el mundo del gaming, la controversia tiene un nombre: Free Fire. Mientras en el mundo que nada sabe (y nada tiene que saber) sobre videojuegos el debate se concentra en una nadería como “¿los videojuegos violentos provocan violencia?” (spoiler alert: no lo hacen), los usuarios de controles y pantallas se pelean a capa y espada bajo una sólida cuestión: ¿es Free Fire un buen o un mal juego?

“¿Cómo se le ocurre a Nación Gamer hacer esa pregunta?”, dirán los más conservadores, “por supuesto que es malo”. Para defender esta postura habría que preguntar, ¿por qué es malo? Y la verdad los argumentos son muy poco convincentes: que es una copia, por supuesto, pero los géneros de videojuegos quedaron más que establecidos desde el PlayStation 3, todo lo que le siguió es repetición (y no está mal).

Que “lo juegan puros niños” es un argumento deficiente y que sólo refleja asuntos irresueltos de cada quién (¿por qué te enoja que los niños se diviertan, hombre?); que “no tiene buenos gráficos” ya ni siquiera tiene lugar en una época donde sabemos que la calidad gráfica no lo es todo (mejor aún sería criticar el diseño sonoro del juego, que sí es bastante malo). Que “su comunidad es muy tóxica”, sí, y la de CoD Warzone seguramente es la más amistosa. Que es pay-to-win… bueno, eso es verdad. Pero cada quien se gasta su dinero en lo que quiere, ¿no, gamers?

Aún con el odio generalizado, Free Fire es uno de los juegos más populares en Latinoamérica y ha sido elegido como juego móvil eSport del año tanto en 2020 como en 2021. Y lo más seguro es que esto se deba a su optimización para teléfonos móviles. No es el único battle-royale para teléfono celular, claro. Tampoco el mejor. Pero sí es el que funciona en más dispositivos y tiene menos requerimientos.

En una sección continental donde 33.7% de la población es pobre y 12.5% viven en pobreza extrema (es decir: casi la mitad de la población censada apenas y vive con lo justo, según datos recopilados por CNN), ¿cuánta de esta gente tiene dinero para invertir en una consola, o cuando menos en un celular de gama alta?

Los jóvenes Latinoamericanos tienen derecho a jugar. Y juegan con lo que tienen. Bajo esta perspectiva deberíamos mirar con buenos ojos a todas esas marcas que han visto la popularidad del juego y, eliminando todo ímpetu de status o posición social, han decidido volverse patrocinadores para impulsar aún más el juego, de modo que Free Fire está, como se suele decir, “hasta en la sopa”.

Claro, las marcas lo hacen por un interés mercantil (esas limosinas no son baratas), pero mirar a la popularidad de un juego que es esencialmente gratuito (salvo por el costo del celular, y los cosméticos se cuecen aparte) elimina el grado de “elitismo” que tanto daño le hace a cualquier fandom. Basta ver la imaginaria “guerra de consolas” que los usuarios desarrollan en Facebook, defendiendo o atacando una compañía, para entender que todo se hace por status.

En este sentido, Free Fire es como “el nuevo fútbol”, ¿por qué en LATAM se jugó más y mejor que en el norte del continente?. Se trata de un deporte que triunfó en medio de la pobreza porque sólo demandaba un balón para quien lo quisiera jugar, al grado de que el mejor jugador que ha dado Latinoamérica, Pelé, ni siquiera precisó zapatos para empezar en él. Ahora cualquier muchacho con un sueño digital de triunfar en el stream sólo necesita de un objeto que ya no falta en ningún hogar: un teléfono celular.

Por ello, que existan organismos como la Liga de Videojuegos Profesional, parte de grupo MEDIAPRO, que tomen este juego (cuando podrían concentrarse sólo en otros eSports, más costosos y también populares como Rainbow Six Siege y FIFA) y organicen torneos en los cuales han podido inscribirse hasta 132 mil aspirantes a jugadores profesionales. Cualquier amante de los videojuegos debería emocionarse con este panorama.

Justamente el director general de la LVP, Jordi Soler, publicó este lunes en la revista Forbes sus propias deducciones alrededor de la misma pregunta: “¿por qué Free Fire triunfa en Latinoamérica?” y no le son ajenos los motivos que hemos puesto en estos párrafos, como tampoco lo es la popularidad misma del juego.

En el éxito de Free Fire también ha jugado un papel crucial el desarrollo de la escena profesional de competición, que ha adquirido una dimensión global: sus competiciones estuvieron dentro de los 5 juegos más transmitidos en YouTube a nivel mundial durante el 2020 y dentro de los 10 juegos más transmitidos en Latinoamérica durante 2021. Para la Free Fire League, la competencia principal de nuestra región, se registraron más de 19 millones de vistas durante la final de la Apertura 2021, incluyendo 1.4 millones de espectadores simultáneos, y colocándose en el tercer puesto de los 10 videos más vistos en YouTube México.

Jordi Soler, director general de la LVP.

Así que sí, puedes responder que Free Fire es popular en Latinoamérica debido a la pobreza. Lo que deberías cuestionarte es, ¿por qué te da risa la pobreza? ¿Por qué hay que burlarse de alguien que es víctima de la desigualdad, de un sistema que precariza todos los aspectos de nuestra vida, incluido el entretenimiento? Desde ese punto de vista, habría que ver en los jugadores de Free Fire un mensaje inspirador: de alguna u otra forma, todo ser humano no sólo tiene derecho a jugar, tiene también derecho a acceder a un buen juego.

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